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Por qué silencio de comerciantes.

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

Por qué silencio de comerciantes.

operativopolicialCHET2018En reciente tertulia con compañeros residentes de Calderitas y jubilados, localidad a siete kilómetros de la ciudad de Chetumal. Tradicionalmente lugar para ir a comer un delicioso pescado frito o cualquier otro tipo de marisco, en cualquier día de la semana, pero más concurrido en los fines de semana o días de quincena. Algunos vienen a su mercadeo a Chetumal, a compartir con sus familias y amigos; otros vamos a visitarlos y comer allí con ellos. Pero los operativos de transito ahuyentan esta costumbre. ¡El acoso a los contribuyentes chetumaleños es despiadado!

La preponderancia de la reunión fue en torno al perverso mecanismo de captar recursos económicos por parte del gobierno por la vía de los retenes policiacos o de tránsito. Estos operativos de cooptación económica son instalados por lo regular los días de quincena o fines de semana cuando la afluencia vehicular aumenta. Cuando el movimiento de los chetumaleños crece por asistir a disfrutar de un buen alimento del mar y saborear una deliciosa bebida espirituosa, una cerveza bien fría.

Tan pronto es detenido al conductor le ensartan el tubo del dispositivo alcoholímetro. El aparatico -alcoholímetro o medidor de alcohol-, puede calcular los niveles de alcohol en la sangre, puesto que guarda una relación con la concentración de alcohol en el aliento. ¿Qué pretende ese supuesto operativo de las autoridades de Seguridad Publica?, al menos en el ideal, reducir los efectos del problema social provocado por los conductores ebrios, los cuales ocasionan accidentes. Aunque las estadísticas reflejan que, del total de muertes por accidentes automovilísticos, solamente representan un 38%, las que son producidas por la causa del alcohol. Es decir, el 62% lo provocan quienes no iban alcoholizados.

La pregunta obligada: ¿Quién regresa de Calderitas sin rastro de alguna bebida de las detectadas por el operativo “cero tolerancia”? En sentido inverso sucede igual, cuando los conductores se escapan de Caderitas y vienen a compartir con sus compañeros de Chetumal. Resulta obvio para todos los conductores que ese operativo no busca la intencionalidad de reducir los incidentes vehiculares, sólo pretende un proceso recaudatorio, tributario, en sí: recabar recursos económicamente con un perfil muy habilidoso e impositivo. Resulta cruel atentar sí contra los chetumaleños y calderenses.

¿Por qué este gobierno estatal ha provocado estas acciones contra su población? Hay quienes interpretan estas medidas tributarias como la venganza contra los ciudadanos por no haber votado por los candidatos de la coalición PAN-PRD. Vaya usted a saber si puede ser cierto esta idea, pero predomina entre los vecinos de Calderitas y Chetumal. Cómo si la población fuera la culpable del triste desempeño del gobierno del cambio”. Sí les llama la atención, a estos pobladores, el silencio de los restauranteros organizados. Pues pareciera que estas medidas no le afectan sus ventas.

Recientemente, por la noche, un ganadero retornaba de su rancho en Bacalar y se trasladaba a Calderitas, lugar de residencia, y el operativo estaba asentado lueguito de la esquina, de la calle, para ingresar a su domicilio. Pues como consideraban que se escapaba del operativo fue perseguido hasta su domicilio. Por suerte, dice, logró llegar a su casa y el portón estaba abierto. Así que se quedaron los halcones o zopilotes con las ganas de la infracción. ¡Uno que logró salvarse!

Otro suceso aconteció contra un colega profesional quien salió a cenar con su familia al boulevard Bahía de Chetumal. En el restaurante se encontró con amigos, en franca tertulia, y recibió dos tequilitas como invitación de sus amigos. Aunque su intención no era beber, sintió de mal gusto despreciar a quienes le invitaron, por lo tanto, el aliento alcohólico era una evidencia irrefutable. Pareciera que lo estuvieran esperando o la coincidencia fue de esas denominadas espantosa o verdad de perogrullo. A los pocos metros de abandonar el restaurante lo detienen con el operativo “cero tolerancia” y desnuda su aliento. Varios minutos de defensa y médicos por aquí y allá, hasta que lo liberaron. Pero querían quitarle el vehículo y sancionarlo tributariamente. El colega se defendió como gato boca arriba, pues a la mañana siguiente salía a Mérida para la atención de su cónyuge. Cómo quedarse sin vehículo tan sólo por dos tequilitas que ingirió. Operativohuaypix2018

Coincidimos con la intencionalidad de reducir los accidentes provocados por conductores alcoholizados, eso para todos es considerado como una excelente medida. ¡Indudablemente! Pero debiera haber, una cierta o una mínima racionalidad, entre quienes aplican directamente el alcoholímetro para que una buena acción no se convierta en una operación de acoso, prepotente, coercitiva y tributaria. Una mejor capacitación para estos oficiales al frente del operativo, también pudiera ayudar. Por información de los afectados, nos explicaban que, la susodicha infracción tiene un costo alrededor de los tres mil pesos por estos operativos. Aproximadamente 2 mil pesos en el transporte del vehículo en grúa y la infracción de otros mil pesos.

Por qué no realizar estos operativos con fines formativos, inductivos, para también ir educando a la población, a los conductores. Todos queremos menores accidentes vehiculares, menores infracciones, menores mecanismos tributarios, menor aprovechamiento de las autoridades para con la población. Los abusos siempre generan denuncia, nadie puede quedarse callado ante las injusticias. Se supone que el gobierno debería tener una relación armónica con sus ciudadanos, para que la población vea en los policías y servidores públicos otro aliado y no un enemigo que lo sanciona. ¿Por qué atemorizar a la población?

Viboritael estercolero lució hoy su máxima hediondez, fermentó en grado preeminente, sucio y maloliente, todo ello se reunió en un sólo acto. La dimensión, la estatura, a la que ha llegado nuestra sociedad política la vimos en el Hotel Presidente Intercontinental de México, allí en Polanco, este día 20 de agosto. Espantoso testimonio de la calidad política de quienes aún las espadas son insuficientes para mostrar sus cariñitos. ¿Quién de ellos puede consentir la palabra inocente? En mi pueblo nos cuestionábamos: ¿Qué le dice el comal a la olla? Borradores y reglas fueron irrisoriamente lanzados contra sus cómplices. Y del otro extremo…el ¡hay tú! (Si frunce los labios se le ve mejor).

PD.- “A gloria huele el dinero, aunque se saque de un estercolero”. Refrán campirano.

PD.- “El gallo es muy poderoso en su estercolero”. Seneca (Apocolocynthosis 7, 3)

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