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Pésima comunicación social

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

 Pésima comunicación social covid19chetumal2020

Las naturales dificultades del coronavirus, el virus con gran actividad contagiosa, sigue desnudando a las autoridades de salud y al autoproclamado “gobierno del cambio”. El rostro más inhumano sigue presente y exhibiendo las incapacidades, las corruptelas, en el peor de los casos; pero, el lado benevolente bien puede ser la indiferencia social, la carencia del compromiso con las mayorías.

Los hospitales de la capital chetumaleña están atascados de demandantes de servicios de salud para ser atendidos por el mortal virus. Al menos eso observamos en sus puertas. Ciertamente, y debemos teclearlo, no toda la responsabilidad recae sobre las instituciones de salud, éstas sufren las consecuencias de la indisciplina social, de la irresponsabilidad de muchos chetumaleños. Los cuales sin medir las consecuencias se lanzan a la calle sin medidas preventivas -muy recomendadas- sin cubrebocas y sin respetar el distanciamiento entre individuos.

Sin embargo, “el reporte oficial de la Secretaría de Salud afirma que sólo 55 de las 125 camas están ocupadas (44%), pero afuera de la clínica del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y hasta el Hospital General de Chetumal, decenas de personas esperan ser atendidas.

¿Quién o qué genera la incredulidad? La realidad que presenciamos en hospitales es una cosa y la información oficial dice otra. Esa disyuntiva y dualidad no permite una credibilidad social para las autoridades de salud. No será que no están informando adecuadamente. ¡Es pésimo ese desempeño!

La problemática que estamos viviendo por la pandemia covid19 es de suma importancia. Para todos, ciudadanos y gobierno. Está matando individuos y está generando caos en las instituciones de salud. Y la principal responsabilidad del gobierno es salvar vidas. Hacia allá debe enfocar todos sus esfuerzos. Principalmente, con medidas preventivas para evitar saturaciones de hospitales e insistir en la responsabilidad de los individuos para mejorar las medidas sanitarias y no salir de casa.

Percibimos hay una falta de información sobre el tema o escasa rigurosidad en la que existe. Pero, además el desmentido del rumor o de la falsa noticia no se realiza, y cuando sí, no es convincente. Por lo tanto, el rumor (fake news) es semejante a la importancia por ambigüedad. ¡La información en la opinión pública no coincide con la oficial del gobierno!

En estos tiempos de aprietos las posibilidades de credibilidad con los rumores son altísimos. Las responsabilidades institucionales deben contrarrestar estos mecanismos rumorológicos con estrategia y precisión contra los creadores de noticias falsas. ¡Pero no se realiza!

Vivimos en un mundo con alta presencia tecnológica, la opinión publica en general vive a la par con el mundo virtual, nos comunicamos muy fácilmente y con gran rapidez. Los sucesos en hospitales vuelan de inmediato por las redes sociales y penetran entre ciudadanos al instante. Mientras las instituciones de salud y gobierno usan los medios tradicionales y con individuos de escasa credibilidad que no pueden contribuir a equilibrar o armar contrapesos informativos. ¡Tienen abandonadas las redes sociales!

El empoderamiento ciudadano es una realidad. El gobierno ya ni tiene credibilidad para estos casos de tremenda importancia vital. Pensamos los ciudadanos estas contradicciones obedecen como respuesta a la complicidad con intereses que con los ciudadanos. ¡No les importan las vidas! paraissstejunio2020

Tristemente, acaban de colocar en comunicación gubernamental, del “gobierno del cambio”, a un individuo que, conoce de comunicación, los mismo que usted y nosotros de viajes a la luna. Más le conocen sus corruptelas en tiempos de Beto Borge. Sus desmanes económicos con la administración del equipo de béisbol Tigres. Las complicidades con el poder político, que algo del conocimiento de la comunicación. ¡Así aprecian a los quintanarroenses desde el gobierno del cambio!

PD.- “El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad”. Aristóteles. (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

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