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Los demonios pisotean políticos.

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

Los demonios pisotean políticos. TORPEZAALITOPRI2020

En columnilla anterior, tecleábamos, sobre la invalidez política en la entidad, de los síntomas y sus manifestaciones visibles en Quintana Roo. De manera muy efímera mencionamos el caso del silencio oficial, por los dimes, diretes y amenazas del gobernador campechano y otro campechano el tal “Alito”, dirigente nacional del vetusto PRI y la indefensión como desprecio por y para los quintanarroenses de la dirigencia priista estatal, por la aludida controversia limítrofe entre Campeche y Quintana Roo.

Estas conductas… el silencio oficial y la simpatía de la dirigencia priista local por lo dicho por “Alito”, tan solo afirman los postulados emitidos por esa descarada invalidez política. Algo no visto en tiempos del “gobierno del cambio”. ¡El recular también es significado de cambio! Ni un reproche, ni una reprimenda, ni la defensa por lo quintanarroense. Parecen más solidarios con los campechanos que con los quintanarroenses. ¡El silencio es complicidad! Conducta impredecible, incongruente, fuera del sentido común, de la lógica dirían otros.

¿Será que nosotros, los ciudadanos, somos los desadaptados con esta postmodernidad política? Disminución del prestigio de la ciencia, la tecnología y la racionalidad. ¡Mí no entender!, usa el prestigiado Catón, en su columna: “De política y cosas peores”, cuando no quiere entrar en dificultades explicativas. Pero si sorprende, a los quintanarroenses, estas conductas políticas y burocráticas.

La desilusión, la contrariedad, la aversión, toma presencia ante estas conductas políticas y crean hostilidad para sus realizadores. Las reprobaciones cobran dimensión social, trascienden del simple ámbito político al social, y la crítica, los reproches crecen en las mediciones de los indicadores de la percepción de los quintanarroenses. Eso justifica los resultados de las encuestas medidoras de la opinión pública, reflejan indicadores muy limitados para esa elite burocrática, con porcentajes entre los 18 y 24 puntos en el contexto estatal y de un sólo digito en la capital. Los quintanarroenses no se equivocan, la sociedad no erra el tiro; perciben sienten, además ven y escuchan; son silenciosos observadores de sus políticos.

¿Qué tan grave o grande debe ser el compromiso de la dirigencia priista estatal con “Alito”?, para no reprobar las declaraciones tuiteadas por ese personaje en solidaridad con su gobernador. Menosprecia con ese mensaje a todos los quintanarroenses, nos humilla de fea manera. Tan doblegados están los priistas con su dirigente nacional, que prefieren solidarizarse con él que con los quintanarroenses. No cuidar ese detalle, el tal “Alito”, tampoco habla bien de sus virtudes políticas. Pero, más grave son las justificaciones de Candy Ayuso para Alejandro Moreno su dirigente nacional. ¿Cómo sumar adeptos para ese prehistórico partido con conductas antiquintanarroenses?

Bien lo denuncia Mario Villanueva Madrid, desde su prisión, en su carta dirigida a un medio de comunicación: “Alito, como comúnmente se le conoce al presidente del PRI, no respaldó al Estado de Campeche, ni a los campechanos, sino al Gobernador de ese Estado, que ha sacado los tambores de guerra en contra de Quintana Roo, promoviendo que los yucatecos hagan lo mismo, en una conducta imprudente, falta de total sensibilidad política, y agrediendo de manera verbal a los quintanarroenses”. candyayusoPRI2020

El entrometido “Alito” no hizo su twitter a título personal, fue realizado como político, como exgobernador, por lo tanto, como dirigente nacional de ese PRI. Por donde se le quiera ver fue otra imprudencia de su torpeza política. Peor, han sido los intentos justificatorios de la dizque dirigente estatal, intentando darle dimensión a su humillante abdicación y abandono de su pequeña patria. Perdón, esos personajes son apátridas.

Permitir así, una declaración de los priistas no solamente atenta contra la soberanía de Quintana Roo, sino que viene a ser una retorcida humillación para los quintanarroenses. Allí, nos cuestionamos del silencio oficial para interpelar a esos gárrulos y charlatanes priistas. Tal conducta adquiere la significancia de complicidad política. Los preferiríamos locos antes que cómplices de humillante ofensa. Porque proviniendo de un loco, puede ser hasta aceptable, porque sería menor que una confabulación mercadotécnica y política. ¡Nuestro silencio sería inaceptable! ¡Defendamos a Quintana Roo, por encima de los demonios!

PD.- “Yo no pretendo sufrir la humillación de los gorriones. Yo no aspiro a que me babeen la tumba de lugares comunes, ya que lo único realmente interesante es el mecanismo de sentir y de pensar. ¡Prueba de existencia!”. Oliverio Girondo

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