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Mentirotas, mentiras, mentiritas… su banalización.

Viborianus

Victoriano Robles Cruz

Mentirotas, mentiras, mentiritas… su banalización. JORNADAELECTORAL2019

Otto von Bismarck, considerado un gran estadista, además de político diplomático y jurista alemán (1815-1898); nos dejó de herencia una atractiva expresión que, ahora, resulta oportuna por los momentos electorales que se viven en Quintana Roo: “Nunca se miente más que después de una cacería, durante una guerra y antes de las elecciones”. ¡Verdad que resulta muy cierta!

La mentira política, en las campañas negativas, ha sido una práctica recurrente en los últimos procesos nacionales y también forman parte de las “guerras sucias o de la descalificación” que han predominado en los últimos procesos electorales entre quintanarroenses (post-truth). Cuando en el uso del mensaje político, en esa hora, en ese momento, pretenden incidir sobre la opinión pública, pero, dejan de lado los hechos objetivos y apelan principalmente a las emociones, a las creencias personales, a suposiciones y antojos.

La divulgación de noticias falsas desemboca en una banalización de la mentira y, por ende, en la relativización de la verdad. Banalizar este tipo de hechos y experiencias implica tratarlas como si careciesen de trascendencia.

En esta época, cualquier suceso se divulga, vuela por el planeta en unos segundos y prácticamente la totalidad de las personas en amplísimos sectores del mundo podemos llegar a conocerlo. Todo, gracias a la red digital, la misma que nos envuelve y en la que, de alguna forma, estamos atrapados. Todo se replica de modo superficial en un oleaje continuo de titulares ambiguos o tendenciosos. Y muchos se aprovechan de este fenómeno en los tiempos electorales, con un enfoque banal, manipulador y viciado de origen. Principalmente con fines destructivos y dirigidos para los adversarios fuera del poder o en la denominada oposición, pero con grandes potencialidades preferenciales.

En este proceso electoral las descalificaciones, la guerra sucia, la polarización y otros mecanismos de la estrategia negativa o destructiva ya están presentes. Identificar a los emisores de estas prácticas resulta muy sencillo, para cualquier ciudadano, no es requisito ser un especialista del marketing político, de la psicología, ni tener experiencia en lides políticas. Con algunas simples preguntas podremos dar con ellos: ¿Quién tiene el poder económico y político para la contratación de personas y espacios digitales, para la construcción y difusión de la guerra sucia? ¿Quién puede ser el interesado o quién se resiste a perder el poder político? ¿Quiénes son los beneficiarios de la guerra sucia contra los adversarios de la oposición?

La banalización también la utilizamos para describir el mal como algo que no nace del individuo sino del sistema al que obedece. En consecuencia, la banalidad del mal, puede ser interpretada como la sumisión total a la autoridad, la cual ha sido y es utilizada para cometer delitos contra la humanidad (homicidios dolosos). Así, el poder se escuda en la barbarie, la banalización de la violencia y de las actitudes discriminatorias que justifican la intolerancia.

Un solo evento puede servir de muestra para pulsar la banalización de la mentira. La reunión privada convocada para explicar a la autoridad municipal el proyecto de Mando Único. Allí presentes dos miembros de la mafia del poder descalificaron la opinión ciudadana y desdeñaron el crecimiento de la incidencia delictiva en la capital de Quintana Roo. El inútil Alberto Capella Ibarra, secretario de Seguridad Pública, desestimó los recientes delitos de alto impacto registrados en la capital del estado. Manifestó que no existe alguna situación atípica, y que por el contrario considera que la capital del estado es una zona más tranquila. Y el polémico como escurridizo gobernador en funciones Juan de la Luz Enríquez Kanfachi, pretendió desdibujar el dramático derrumbe en la popularidad del mandatario estatal Carlos Joaquín González. Desdeño a las múltiples empresas encuestadoras con similares resultados de la caída del gobernante, vacilando con la seriedad metodológica de los instrumentos de medición de las empresas levantadoras de la opinión quintanarroense. Pero sin acreditar testimonio de alguna realizada por el gobierno de Quintana Roo. ¿A quién pretenden engañar o mentir estos personajes de la mafia del poder?

¿Por qué pretender falsear la información real de los diferentes resultados e investigaciones sobre los fracasos políticos del “gobierno del cambio”? Qué irán a decir los extraterrestres con estas dos negaciones de la realidad, por personajes inútiles pero manipuladores de los fracasos de la gobernanza. Tendremos eso sí mayor cantidad de homicidios y seguirá cayendo la popularidad. La guerra sucia electoral apenas comienza. “Aunque todos se aparten por causa de ti, yo nunca me apartaré”. Ni el gallo cantó, ni negaron tres veces.

PD.- “Cuídate de los que sólo ven desorden en el ruido y paz en el silencio”. Otto Von Bismark (1815-1898) ibíd.

PD.- “No hay nada más terrible, insultante y deprimente que la banalidad”. A. P. Chéjov (1860-1904) médico, escritor y dramaturgo ruso.

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